Nosotros los Cypherpunks estamos dedicados a construir sistemas anónimos. Defendemos nuestra privacidad con criptografía, con sistemas de reenvío anónimo de correo electrónico, con firmas digitales y con dinero electrónico.

Eric Hughes, Manifiesto Cypherpunk

Introducción

Para comprender el contexto de origen del movimiento, es deseable conectarse desde la propia experiencia, con nuestro ADN pre-digital. Desde tiempos previos a las comunicaciones -tal como las conocemos hoy- contábamos de manera natural con recursos y estrategias para que ciertos mensajes o información referidos a nosotros mismos, no se compartieran más que con interlocutores de nuestra elección: tener una conversación en un lugar alejado del grupo, utilizar palabras clave o sencillamente hablar en voz baja. Recursos de privacidad que nos vienen por defecto.

Más tarde, en la era analógica, se incorporan como herramientas de comunicación, los aparatos electrónicos, tales como cámaras de fotos, videograbadoras, teléfonos, etc. A través de estos dispositivos y con la debida precaución, todavía sigue siendo posible mantener, en principio, comunicaciones privadas.

En ambos casos, obtener información proveniente de contextos privados, implica siempre un gasto de energía adicional (vigilancia, infiltración de personas, instalación de micrófonos en teléfonos, mini cámaras fotográficas ocultas). Este esfuerzo adicional, se condice con la relevancia que supone obtener dicha información. Por ejemplo, localizar a un criminal, conseguir información del enemigo en periodos de guerra, desbaratar grupos de resistencia política u otro. Por esta razón, durante los períodos que preceden al nacimiento de la era digital, la tarea de vigilar entornos privados, apuntaba de manera restringida a ciertos personajes o grupos, cuyas conductas podían resultar sospechosas en cuanto disruptoras del orden social.

Con la era digital el concepto de vigilancia cambia de manera radical, porque la tecnología digital hace posible una nueva realidad “en línea” donde se comparte todo tipo de data personal: a través de email, foros de discusión, redes sociales, servicios de mensajería instantánea, sitios web; todo esto en concordancia con el desarrollo de un sinfín de aparatos (smartphones, tablet, notebook, cámaras de foto y video digitales) que nos permiten estar interconectados a estos espacios de manera permanente. Redes y dispositivos que adicionalmente se encuentran preconfigurados para el acceso a toda la huella informativa que vamos dejando: en esta era, todos somos sujetos de sospecha para gobiernos o corporaciones, o en su defecto, sujetos de negociaciones en el ingente mercado de los datos.

El movimiento cypherpunk nace precisamente en este contexto. Por un lado ve la necesidad de seguir defendiendo tanto la libertad de expresión como las sociedades abiertas para poder ejercerla; por otra parte, casi tan importante como la libre expresión es el resguardo de nuestra información y la posibilidad de compartirla de manera selectiva, generando para ello mecanismos proprivacidad a través de la criptografía

El itinerario cypherpunk

Los cypherpunk nacieron a partir de una reunión celebrada en el año 1992, donde participaron los ingenieros de software Eric Hughes y Timothy C. May. De acuerdo al Cyphernomicon -documento escrito por May que reúne el ideario del grupo- ocurrió en la misma semana en que se publica la versión 2.0 de  PGP, un protocolo de encriptación de email creado por Phil Zimmermann. En reuniones posteriores, John Gilmore ofreció su sitio toad.com para alojar una lista de correo y un lugar en su empresa para darle continuidad a los encuentros. No obstante, la conversación, el debate y el intercambio de código, ocurrieron principalmente en formato electrónico; los participantes podían seguir el hilo de una discusión, respondiendo a cualquiera de los 50 mensajes al día que llegaban a su buzón. 

La palabra es un amalgama de 2 conceptos: “ciberpunk” un subgénero de la ciencia ficción, cuyos relatos se centran en ambientes distópicos tecnologizados y dominados por las grandes corporaciones; y “cypher” que significa cifrado. Jude Milhon bromeó en una de las primeras reuniones con la frase: “Ustedes son solo un montón de cypherpunks” y el nombre fue adoptado a partir del mismo día. (El término fue agregado el 2006 al Oxford English Dictionary).

Respecto de las definiciones del movimiento, cabe mencionar que el Cyphernomicon define al grupo como uno que no posee reglas formales, ni estatutos y que no tiene una misión en particular. Como una mezcla de aproximadamente 500 a 700 personas, con mucha gente proveniente de la informática, la matemática y un “montón de libertarios”. Asimismo, define a estos libertarios como escépticos de las estructuras que funcionan a través de un control central y que dudan de que este pueda coordinar con eficiencia las necesidades y deseos de las personas. Por otra parte, expresan abiertamente que no tienen gran sintonía con preocupaciones del tipo “qué hacemos con el pobre” o vinculadas al fundamentalismo cristiano, conceptos que califican de “ideologías no libertarias”.

Sin embargo, unifican su ideario en algunos preceptos generales que son aceptados por la mayoría y que entienden como deseable la no inclusión del gobierno en asuntos de orden personal, la protección de la privacidad de las conversaciones como un derecho básico, el aseguramiento de este derecho a través de la tecnología y finalmente,  la tecnología como propiciadora de la creación de nuevas realidades políticas. En consecuencia, los temas que convocan a un Cypherpunk son, entre otros, la tecnología, la privacidad, el cifrado, la criptoanarquía y el dinero digital. Respecto del concepto de “anarquía” aclara el Cyphernomicon que la asociación con los anarquistas que “lanzan bombas” es “engañoso”, retomando la acepción original, que habla de la preferencia por un sistema que se organiza sin la necesidad de una cabeza o líder, es decir, un sistema descentralizado.

¿Por qué el Cypherpunk genera interés entre las personas de pensamiento libertario? De acuerdo a May, la primera razón es la defensa de la privacidad personal, a través de la cual se garantice la elección individual en una sociedad de vigilancia. Por otra parte, alude a la que considera una visión especialmente atractiva para libertarios y anarcocapitalistas, y que es la reducción del poder de los gobiernos para coaccionar e imponer impuestos, a la que también llama la visión más controvertida, pero que en opinión de May sería la idea que realmente impulsa al grupo. Con esto, dice May, la mayoría de quienes participan de la lista cypherpunk, toma conciencia de estar “en algo que cambiará, y ya está cambiando, la  naturaleza del equilibrio de poder entre individuos y entidades más grandes”.

Los cypherpunk y el dinero

Para entender el enfoque cypherpunk respecto del dinero es importante establecer primero las implicancias de un movimiento que se autodenomina como “libertario”. El concepto, en todas sus acepciones conocidas dice relación con el libre albedrío, la capacidad de elegir y la autodeterminación. 

Por otra parte, en filosofía política la palabra se encuentra asociada al Anarquismo, es decir, a la propuesta de una estructura social que se organiza con el fin de abolir la necesidad de que exista un Estado o cualquier clase de poder centralizado. “Donde comienza el Estado termina la libertad del individuo”, dice Bakunin, uno de los pensadores más importantes de esta corriente ideológica.

¿Cuál es entonces el vínculo entre ser libertario y el deseo de privacidad y de anonimato? Para los cypherpunk el anonimato no es solo para guardar uno que otro secretillo para ahorrarnos el juicio del vecino o el cónyuge o evitar que el ejecutivo nos cierre la cuenta. Como libertarios, buscan que los espacios donde intercambiamos información, se encuentren habilitados para que todas las personas puedan intervenir sin que esto erosione su derecho al anonimato y a la privacidad. Se trata de ejercer el derecho a la libertad de expresión, sin que acarree consecuencias -de ningún tipo- para la integridad de los sujetos. Hay una frase en el Manifiesto Cypherpunk que suele pasar desapercibida y que declara: “buscamos no restringir ningún discurso en absoluto”. Por tanto, en esta línea de pensamiento, no solo tiene cabida el discurso que coincide con nuestras visiones éticas sino que también aquellos que reprobamos o que eventualmente puedan parecernos faltos de ética, ilegítimos o ilegales. (Dice Antonopoulos que legal e ilegal son términos geográficos).

Entonces, el objetivo último es mantener alejado a cualquier clase de interlocutor indeseado, desde el vecino y sus juicios personales, hasta el Estado y las grandes corporaciones con sus leyes y mercados omnipresentes. Aquí es donde la privacidad mediante criptografía, cobra su sentido más profundo, puesto que plantea que cada interacción que tengamos en línea debe estar desprovista de toda información personal. Esto incluye las transacciones de dinero. 

En cuanto a las motivaciones para la existencia de dinero digital, dice May en el Cyphernomicon que serviría en primer lugar para realizar pagos que no se pueden vincular a la identidad. Agrega además que un sistema de pago seudónimo, no tiene sentido si este puede llegar a revelar la identidad de los involucrados en la transacción; no hay una razón convincente para vincular el dinero con la identidad personal. En concordancia con una filosofía política antiestado, se considera también una herramienta para la evasión fiscal.

Bloque génesis bitcoin, texto blanco sobre pantalla azul

En cuanto al uso previsible para el dinero digital, menciona May entre otros, la prevención del seguimiento de movimientos, contactos o de preferencias (hábitos de compra, por ejemplo); el uso en mercados ilegales tales como juegos de azar, pagos de sobornos, actos delictuales, en general; en cuanto a la evasión fiscal, podría aplicar al ocultamiento de los montos de ingreso, a la transferencia de fondos entre países, como moneda de cambio en mercados agóricos (anarquistas), en peajes de carretera o pagos por estacionamiento, donde se desea que se desvincule los actos asociados, de la información personal. Es interesante mencionar que May habla también del uso del dinero digital anónimo en lavado de dinero, al que considera según sus palabras un “non-crime”, es decir, no constituyente de delito.

Al respecto (y para alivio de los amantes del Estado de derecho) Nakamoto se muestra ciertamente distante de la idea de una moneda anónima e irrastreable. En una de sus intervenciones en el foro BitcoinTalk, como respuesta a uno de los usuarios del foro que lo interpela, dice Satoshi: “No queremos liderar desde el concepto de (red) “anónima”; sobre si se trataría de una moneda “fuera del alcance de cualquier gobierno”, responde Satoshi: “Definitivamente no estoy haciendo tal aseveración”. ¿Sería esta la razón, por la cual Hal Finney dice en su artículo Bitcoin y yo, que la recepción inicial de la propuesta de la primera criptomoneda no fue lo debidamente entusiasta? En este sentido, hoy sabemos que la red Bitcoin emite una moneda seudónima y rastreable mediante trazabilidad de las transacciones. Los criptoactivos realmente en concordancia con el ideario cypherpunk vendrían a ser más bien aquellas enfocadas en la privacidad, tales como Monero, Dash o Zcash (al parecer, la razón por la cual algunos exchanges están optando por deslistarlas de sus plataformas).

Tal como May parte diciendo, el cypherpunk se trataba sobre todo de una agrupación de ideas heterogéneas, sin que por ello evitara definirlo como un grupo de personas esencialmente libertarias. Pero la libertad que despliega por completo sus alas, viene con un costo: abre los canales de expresión a todas y cada una de las visiones de mundo, por ahí entran nuestras luces, sostenidas por sus respectivas sombras y les permite interactuar  anónima y privadamente, como un reconocimiento pleno al derecho que tienen de coexistir todas las expresiones humanas -“en absoluto”- incluso aquellas que desajustan e incomodan a la melodía siempre dulce de nuestras zonas de confort.

Algunas notas generales sobre el movimiento Cypherpunk 

– Desde sus inicios, cualquiera que así lo deseara, podía unirse el movimiento; solo bastaba con enviar un email a la dirección de correo cypherpunks-request@toad.com

– A la pregunta de por qué el Cypherpunk no contaba con objetivos, planes o ideología, la respuesta es que se trataba “solo de una lista de correo”, una “asociación de personas interesadas en cosas similares”. 

– Sobre las personas que componen la lista, dice May que “la gente no debería esperar una ideología uniforme en esta lista”. Seguidamente nombra que forman parte de ella algunos radicales anarcocapitalistas, criptoanarquistas, republicanos, algunos Wobblies (sindicalistas por la revolución) y también militantes de izquierda.

– El tipo de aporte que más interesa el Cypherpunk se encuentra siempre asociado con la escritura de código con el fin de obtener más y mejor privacidad mediante criptografía. “Un cypherpunk escribe código”.

– Respecto del planteamiento sobre el uso de lenguaje encriptado de personas que “no tienen nada que ocultar” el Cypherpunk dice: “Hay muchas razones por las cuales las personas necesitan privacidad, o bien la capacidad para mantener algunas cosas en secreto: financieras, personales, psicológicas, sociales; privacidad en sus papeles, en sus diarios, en su vida personal. […] Las personas encriptan por la misma razón que cierran y bloquean sus puertas.” 

– Los Cypherpunks esperan que todas las personas que deseen privacidad, aprenderán “la mejor manera de defenderla” y que el medio más eficiente para ello es la criptografía. Respecto del temor de los gobiernos a la existencia de la criptografía, argumentan: “le quita el poder del estado para espiar, interceptar y para controlar”.

Próxima entrega: David Chaum, precursor técnico del cypherpunk y pionero del dinero digital.

Si quieres saber más sobre las tecnologías vinculadas con la red Bitcoin, te invitamos a escuchar el podcast de DCT2 Introducción a Blockchain.

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